MCP (Model Context Protocol) estandariza cómo una aplicación o un harness descubre y consume herramientas, recursos y prompts expuestos por servidores externos. Resuelve el problema que aparece después de tool calling: evitar una integración distinta para cada cliente y cada fuente de datos.
MCP no es un agente, no es memoria y no sustituye cualquier API. El protocolo define la interfaz; el cliente sigue decidiendo qué expone al modelo, qué llamada autoriza y cómo valida el resultado.
Un servidor puede exponer documentación, bases de datos, sistemas de tickets o APIs internas. Que una capacidad sea visible no significa que deba ejecutarse automáticamente.
Claude Code, Codex y Cursor pueden actuar como clientes MCP. El protocolo compartido permite reutilizar un servidor entre productos; lo que cambia es su configuración, transporte, autenticación y modelo de permisos. Esas diferencias pertenecen a la documentación de cada coding agent, no a tres definiciones distintas de MCP.
Un servidor MCP amplía la superficie de confianza: puede introducir instrucciones no confiables, leer datos sensibles o proponer acciones destructivas. Antes de conectarlo:
MCP aparece después de tool calling y permisos porque estandarizar una integración insegura no la vuelve segura. A partir de aquí se puede estudiar orquestación, donde varias capacidades y agentes deben coordinarse.