Un Large Language Model (modelo de lenguaje grande) es un programa que hace una sola cosa: dado un texto, predice qué viene después. Nada más. Todo lo demás —responder preguntas, escribir código, traducir— sale de repetir esa predicción muchas veces.
El modelo recibe una secuencia de tokens (trozos de texto, ver
Tokens) y produce una distribución de probabilidad sobre el
siguiente token: “después de El cielo es → azul 71%, gris 9%, claro 4%…”.
Elige uno, lo añade a la secuencia, y repite. Ese bucle de “predecir, añadir, repetir”
es lo que genera párrafos enteros de texto coherente.
Lo aprendió leyendo cantidades enormes de texto y ajustando miles de millones de parámetros para que sus predicciones se parecieran a lo que venía después en los datos reales. No hay reglas escritas a mano; hay patrones estadísticos.
Entender que es un predictor de texto explica sus virtudes y sus defectos:
Ahora puedes separar el mecanismo de quienes lo comercializan: sigue con Proveedor y Modelos fundacionales. Para profundizar en la mecánica, la unidad con la que trabaja son los tokens, y el límite de cuántos puede considerar a la vez es la ventana de contexto.