Seleccionar un modelo no es elegir al ganador de un benchmark general. Es encontrar la opción que cumple tu tarea con el mejor equilibrio entre calidad, costo, latencia, privacidad y operación.
Separa el trabajo en clases concretas:
Una aplicación rara vez necesita el mismo modelo para todo. La tarea define qué capacidades debes evaluar y qué fallos importan.
| Dimensión | Pregunta |
|---|---|
| Calidad | ¿pasa el golden set y los casos críticos? |
| Costo | ¿cuánto cuesta el flujo completo, incluidos reintentos y contexto? |
| Latencia | ¿cumple p50 y p95 bajo carga? |
| Contexto | ¿cabe la entrada útil sin degradar atención ni factura? |
| Capacidades | ¿soporta tools, schemas y modalidades necesarias? |
| Privacidad | ¿cumple residencia, retención y acceso? |
| Operación | ¿hay cuotas, SLA, observabilidad y ciclo de versión adecuados? |
Mide costo por tarea exitosa, no sólo precio por millón de tokens. Un modelo barato que necesita tres reintentos puede salir más caro que uno mejor en la primera llamada.
Un patrón eficaz es empezar con un modelo pequeño y escalar cuando:
El routing también añade complejidad: más rutas que evaluar, observar y mantener. Úsalo cuando el ahorro o la calidad justifiquen esa superficie.
[!TIP] El mejor modelo es el más pequeño y operable que supera el umbral de calidad de la tarea, no el más capaz del catálogo.
Necesitas Evaluaciones para comparar, API pricing para estimar y Proveedor para valorar gobierno y portabilidad.